Un presupuesto de 45.000 euros para un desarrollo se lee distinto cuando sabes que una parte puede volver. Lo que decide cuánta parte no es el instrumento que elijas, sino el momento en que preguntas. Las subvenciones se piden antes de comprometer el gasto; los incentivos fiscales se aplican después, en el impuesto del ejercicio. Un proyecto que ya está firmado ha perdido la primera puerta y conserva la segunda.
Este es el mapa, en el orden en el que hay que recorrerlo.
Primero: ¿dónde estás y qué vas a construir?
Dos preguntas cierran la mitad de las opciones antes de mirar ningún formulario.
Dónde tienes el centro de trabajo. El Cheque Innovación es de la Comunidad de Madrid y exige que la pyme tenga al menos un centro de trabajo allí. Otras comunidades tienen líneas parecidas con reglas propias.
Qué tipo de novedad tiene el proyecto. Los programas de innovación financian lo que no existe todavía. Instalar y configurar un producto de terceros no entra, por complicado que sea el despliegue. Tampoco entra rehacer en otra tecnología algo que ya funcionaba igual.
Si el proyecto cae en la segunda categoría, ninguna subvención de innovación lo va a cubrir y conviene saberlo el primer día, no tres meses después.
Las cuatro vías, en una frase cada una
- Deducción por I+D+i. Una casilla del Impuesto sobre Sociedades, sin convocatoria ni plazo. Entre el 12% y el 42% del gasto según cómo se califique. Es el único instrumento que no depende de que quede presupuesto público.
- Cheque Innovación. El 80% del gasto subvencionable, con tope de 60.000 euros por empresa y máximos propios por actuación. Plazo permanente, se resuelve por orden de entrada hasta agotar el crédito del año.
- Proyectos de I+D del CDTI. Ayuda parcialmente reembolsable para proyectos desde 175.000 euros de presupuesto. La empresa es la beneficiaria y subcontrata la parte que necesite.
- Kit Digital. Bono de catálogo, canjeable solo con agentes digitalizadores adheridos. Resuelve web, CRM o facturación estándar, no desarrollo específico.
La comparativa completa, con quién puede desarrollar el proyecto en cada caso, está en ayudas para innovar.
El mismo proyecto, tres cuentas distintas
Pongamos una empresa de instalaciones en Madrid que quiere un sistema para planificar equipos en obra: 45.000 euros de desarrollo, sin IVA.
Por Cheque Innovación. El desarrollo de software es la actuación 10 y su tope de ayuda son 30.000 euros. Como la ayuda es el 80%, ese tope se alcanza con 37.500 euros de gasto: por encima, la subvención ya no crece. Si el proyecto entra completo, la empresa pondría 15.000 euros más el IVA de los 45.000. Antes de firmar nada tiene que haber pedido tres ofertas, porque el gasto supera los 15.000 euros.
Sin subvención, solo deducción. Si la parte de ingeniería nueva se califica como innovación tecnológica, deduce al 12%. Sobre 45.000 euros son 5.400 euros de menos impuesto. Si hay algoritmo propio y la calificación llega a I+D, el porcentaje general sube al 25% y la cifra se acerca a los 11.000 euros. La diferencia entre esos dos escenarios no la decide el presupuesto: la decide si hay incertidumbre técnica real y se puede demostrar.
Las dos cosas. Se pueden combinar, con una regla que hay que tener clara: la parte del gasto que paga la subvención no genera deducción, porque no la ha soportado la empresa. En el ejemplo, deduciría sobre los 15.000 euros que pone de su bolsillo, no sobre los 45.000.
Ninguna de las tres cuentas es automática. La primera depende de que la Comunidad conceda la ayuda, y la segunda y la tercera, de cómo se califique el trabajo.
Los tres errores de calendario
Empezar antes de la resolución. En el Cheque Innovación no son subvencionables los proyectos comenzados antes de la concesión. Firmar el arranque en octubre y presentar la solicitud en noviembre deja el proyecto fuera, por bueno que sea.
Pedir las tres ofertas tarde. La Ley General de Subvenciones las exige con carácter previo a comprometer el gasto. Conseguirlas después, cuando el proveedor ya está elegido, es un problema en la justificación.
Dejar la documentación técnica para el final. La memoria del proyecto no se puede corregir una vez presentada, y la deducción se defiende con lo que se escribió mientras se desarrollaba. Los dos instrumentos castigan lo mismo: reconstruir a posteriori.
Qué tener a mano antes de llamar a nadie
Tres datos resuelven la primera conversación con cualquier asesor o proveedor: en qué comunidad está el centro de trabajo, qué parte del proyecto no existe hoy en el mercado y en qué mes puede empezar el desarrollo. Con eso ya se sabe qué puertas siguen abiertas.
Si el proyecto está en Madrid y todavía no ha empezado, merece la pena mirar el Cheque Innovación antes que nada, porque es el único que exige moverse antes de firmar. La deducción por I+D seguirá ahí en cualquier caso.