El Cheque Innovación de la Comunidad de Madrid cubre el 80% del gasto de un proyecto de innovación contratado a un proveedor especializado. No hay plazo de convocatoria: se resuelve por orden de entrada hasta agotar el crédito del año, que para 2026 es de un millón de euros.
Con esas reglas, la mayoría de los expedientes que no salen adelante no fallan por el proyecto. Fallan por el procedimiento, y casi todos los fallos son evitables si se conocen antes de empezar.
1. El proyecto ya había empezado
Las normas del programa no consideran subvencionables las inversiones y proyectos comenzados antes de la concesión y resolución de la ayuda. No antes de la solicitud: antes de la resolución.
Esto choca de frente con cómo se compra software normalmente. Una empresa decide en septiembre, quiere arrancar en octubre y presenta la solicitud por el camino. Ese proyecto queda fuera aunque encaje en todo lo demás. Si vas a pedir la ayuda, la fecha de arranque depende de la resolución, y hay que planificar el año contando con esa espera.
Una vez notificada la concesión, la fecha de inicio se comunica por escrito en un plazo de 30 días. La ejecución no puede durar menos de un mes ni más de doce.
2. La memoria llega sin poder corregirse
La memoria del proyecto no se puede subsanar ni modificar. Es el único documento del expediente que no admite una segunda oportunidad: si define mal la actuación, mezcla el desarrollo con actividades excluidas o describe el trabajo en términos comerciales, el evaluador externo trabaja con eso y no hay vuelta atrás.
Conviene escribirla con el proveedor técnico y con tiempo, no la semana de presentar. Y conviene que responda a la pregunta que se hace quien evalúa: qué conocimiento nuevo entra en la empresa gracias a este proyecto.
Tampoco se admiten modificaciones de los proyectos ya subvencionados, así que el alcance que se presenta es el que hay que ejecutar.
3. Las tres ofertas llegan después de elegir
Cuando el gasto subvencionable supera los 15.000 euros sin IVA, la Ley General de Subvenciones obliga a pedir un mínimo de tres ofertas de proveedores distintos, y a hacerlo con carácter previo a comprometer el gasto. Si la elección no recae en la más barata, hay que justificarla en una memoria con fundamentación técnica y económica.
El error habitual es cronológico: la empresa ya ha decidido con quién quiere trabajar y busca las otras dos ofertas para completar la carpeta. Además de ser incorrecto, se nota, porque las ofertas de acompañamiento describen el proyecto con menos detalle que la del proveedor real.
4. El proveedor no puede acreditar lo que le piden
No existe un listado de proveedores homologados del programa, y eso hace pensar que vale cualquiera. No es así: el proveedor se acredita dentro del expediente, y los requisitos son concretos. Domicilio fiscal y centro de trabajo en la Comunidad de Madrid. Un equipo mínimo de tres empleados, demostrable con documentación de la Seguridad Social. Titulación universitaria del jefe de equipo y de los profesionales que participan. Cinco años de experiencia del jefe de equipo y tres del resto en servicios similares. Y trabajos previos con al menos dos clientes distintos en actividades de naturaleza similar durante los tres años anteriores.
Un autónomo excelente no cumple el primero de esos requisitos. Una empresa recién constituida no cumple el último. Merece la pena preguntarlo en la primera reunión, antes de escribir ninguna memoria.
5. El proyecto es una adaptación de algo que ya existe
La actuación de desarrollo de software excluye de forma expresa toda aplicación o software ya existente, su adaptación y lo que cuente con licencia. También quedan fuera los desarrollos ofimáticos, financieros o contables, las webs, intranets y apps con finalidad promocional o de marketing, la gestión de redes sociales y la relación con clientes, las telecomunicaciones y el hardware.
Hay un límite adicional que sorprende a los proveedores: no se puede ofrecer idéntica solución a más de un solicitante, y hay que firmar una declaración responsable al respecto. Un producto empaquetado que se vende igual a cinco empresas no encaja en este programa, por útil que sea.
Lo que sí se puede hacer
Queda descartado bastante, y aun así lo que queda es amplio: automatizar un proceso propio que hoy vive en hojas de cálculo, entrenar y desplegar un modelo sobre la documentación de la empresa, integrar sistemas que no se hablan, o validar con una prueba de concepto si una tecnología resuelve el problema antes de comprometer el presupuesto grande. Esa última actuación tiene además el tope de ayuda más alto del programa.
Los importes por actuación, las exclusiones completas y el trámite paso a paso están en nuestra página del Cheque Innovación.